Había una vez, tres hadas de jardín. Soledad tenía un bonete amarillo con tul amarillo y vivía entre las caléndulas del jardín de una nena llamada Azucena.
Sozinha tenía un bonete verde con tul verde y vivía entre los tréboles del jardín de una menina llamada Florentina.
Solitudine tenía un bonete rosa con tul rosa y vivía entre las rosas del jardín de una bambina llamada Marina.
Las tres hadas vivían lejos una de otra y no se conocían para nada.
Pero he aquí que un día se organizó el gran té de todas las hadas del planeta Tierra.
Y se encontraron y se conocieron.
Soledad tomaba té de manzanilla con rosa mosqueta; Sozinha pidió té de rosa mosqueta con canela y Solitudine tomó té de rosa mosqueta con un toque de miel.
Y las tres saborearon gustosas la torta de frutos del bosque.
A la hora de los juegos, las tres pidieron jugar a las damas.
- Parece que nos conociéramos de toda la vida – dijo Soledad.
- Sí, parecemos hermanas.- dijo Sozinha.
- Y yo la más pequeña- dijo Solitudine.
Desde entonces se hicieron muy, pero muy amigas.
¿Saben una cosa? Cada primavera organizan el té de las hadas y llevan con ellas a Azucena, Florentina y Marina.
Buscá en tu jardín y si encontrás entre las flores un hada pedile que te invite al té.
Todas las hadas te estarán esperando a vos también.
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