Los lápices de colores son muy juguetones y les encanta hacer rondas y cantar.
Cada lápiz tiene su secreto. El lápiz rojo, por ejemplo dibuja los frutos del bosque; el amarillo, como era de esperar, los junquillos. Mientras el verde se entretiene en pintar hojas y copas de árboles, el rojo se empecina ahora en dibujar muchas frutillas.
Ni hablar del violeta que se pasa pintando uvas redondas y jugosas.
¿Saben qué hace el anaranjado? Ilumina con las caléndulas las tardes de invierno.
¿y el azul? Dibuja olas y más olas en el mar… mientras el añil retoza a los brincos pintando cardos y campanillas.
He aquí que cuando los lápices se juntan hacen una ronda y cantan todos juntos:
A la rueda rueda
Ruedan los colores
Pinta que te pinta
Los colores del jardín:
Una rosa roja,
Un cardo añil,
Violeta las violetas…
Verde y amarillo...
Amarillo y verde,
De la mano todos…
Anaranjado y
Azul también.
Una tarde, en medio de la ronda se desató una terrible tormenta y todos los lápices salieron corriendo… cuando de repente... ¡los sorprendió un rayo de sol!
Entonces, se tomaron de la mano y dibujaron en el cielo un perfecto arco iris.
Primero el rojo, luego el naranja, el amarillo, el verde, el azul, el añil y por último, el violeta…
¿Te gustaría pintar un arco iris? ¡Pedile a los lápices que te den una mano!
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